Escépticos de la Pascua

Publicado por Margaret Manning(*), el 2 de mayo de 2017

 

Como suele suceder en cada temporada de Semana Santa, diversos académicos y escépticos se preguntan si Jesús realmente resucitó. El último libro de Bart Ehrman, How Jesus Become God, es un ejemplo de ello. Como historiador, cuestiona muchos pasajes del evangelio relacionados a los eventos de la crucifixión y resurrección de Jesús. Concluye que los evangelios no son testigos históricos confiables. ¿Pero es esto verdad?

Una lectura cuidadosa de los cuatro evangelios revela distintos detalles importantes en cuanto a la resurrección de Jesús. El evangelio de Mateo, por ejemplo, nos relata que un gran terremoto ocurrió cuando un ángel del Señor descendió, removió la piedra de la tumba y se sentó sobre ella. El evangelio de Marcos, por otro lado, nos narra que un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, estaba dentro de la tumba para anunciar la resurrección de Jesús. El evangelio de Lucas nos describe que repentinamente dos hombres con ropa deslumbrante se pararon cerca de las mujeres; y el evangelio de Juan detalla el descubrimiento de los lienzos de linos abandonados en la tumba vacía. (1)

resurrection-of-christ-and-women-at-the-tomb-1442.jpg!BlogFra Angelico, Resurrección de Cristo y las mujeres en la tumba, fresco en San Marco, 1442

Hay muchas otras diferencias en los relatos de las apariciones de Jesús, y esto es lo habitual cuando se trata de diferentes testimonios. ¡No hay dos personas que narren exactamente los mismos detalles acerca de cualquier evento! No obstante, hay una característica común en los cuatro evangelios: la resurrección es anunciada primero a la mujeres que seguían a Jesús (Mateo 28:1; Marcos 16:1; Lucas: 23:55-24:5; Juan 20:1). Se han ofrecido muchas razones del por qué las mujeres fueron testigos inmediatos de la resurrección: las mujeres se quedaron con él hasta el fin de la crucifixión, por lo que se les apareció primero; tradicionalmente las mujeres llevaban a cabo rituales funerarios en el judaísmo del primer siglo, entonces eran testigos por defecto. Otros sugieren que las mujeres como primeros testigos representan el enaltecimiento del status de las mujeres por parte de Jesús en el primer siglo y en general.

Mientras que todas estas razones históricas son plausibles, existe otra explicación estratégica, y de hecho, apologética del por qué las mujeres fueron los primeros testigos. En el primer siglo, el testimonio de mujeres no era considerado creíble. Según Josefo, el primer historiador judío del primer siglo, y el Talmud, un testimonio femenino es poco confiable en el mejor de los casos. “No admitan el testimonio de una mujer, debido a la frivolidad y el descaro de su sexo… ya que es probable que no hablen la verdad, sea por la esperanza de ganar o por el temor del castigo.” (2) El Talmud menciona que “cualquier evidencia [otorgada] por una mujer no es digna (de ofrecer)…  Esto equivale a decir que alguien que es considerado como un ladrón por un rabino califique para dar la misma evidencia que una mujer”. (3) Ningún hombre en el primer siglo hubiese creído el testimonio de una mujer.

Dado que el testimonio de una mujer no era fiable, ¿por qué los escritores del evangelio las reportan como testigos, de hecho, los primeros testigos de la resurrección? ¿No hubiera tenido mayor sentido ofrecer algún testimonio masculino confiable?

El físico teórico y pastor anglicano John Polkinghorne responde a esta pregunta con un rotundo “¡No!”. El señala: “Tal vez la razón más sólida para tomar en serio las historias de la tumba vacía radica en el hecho de que son las mujeres las que desempeñan el papel principal. Hubiera sido muy poco probable que alguien en el mundo antiguo inventara una historia otorgando un rol principal a las mujeres pues, en aquellos tiempos, no se las consideraba capaces de ser testigos confiables en una corte de justicia. Con certeza es más probable que ellas aparezcan en los evangelios precisamente porque realmente cumplen con el papel que las historias les asignan, y al hacerlo, realizan un descubrimiento sorprendente”.(4) En este sentido, las mujeres ofrecen una firme evidencia histórica para el testimonio de que Jesús resucitó de entre los muertos.

Desde luego, la narración bíblica confirma la elección inesperada para los principales testigos de la gran acción de Dios en la historia. Dios elige a los que menos esperan los caminos profundamente extraordinarios: Débora, la primera mujer que juzga a Israel; Gedeón, el menor y el más joven de su tribu y su familia escogidos para derrotar a los madianitas; David, un pastorcillo común para ser el rey de Israel; Rahab y Jael, mujeres no israelitas que ayudan a vencer a los enemigos de Israel; y finalmente, recaudadores de impuestos, pescadores, y mujeres – María, la madre de Jesús, María Magdalena, María de Betania, Marta y Salomé como testigos claves del ministerio de Jesús. Según la Biblia, Dios escoge a los que podríamos pasar por alto o ignorar, aquellos que fueron los últimos e insignificantes en su sociedad, para dar testimonio de la gran obra de Dios.

Mientras que los historiadores como Bart Ehrman fallan en ver el bosque a través de los árboles, los sorprendentes testigos documentados a lo largo de la Biblia ofrecen una visión convincente. Algo asombroso sucedió en la vida de Jesús y las primeras testigos fueron mujeres. Desde la primera Pascua y hasta nuestros días, sus testimonios nos brindan un argumento para cada generación que busca conocer la verdad de lo acontecido hace más de dos mil años.

(*)Margaret Manning Shull es miembro del equipo de oradores y escritores de Ravi Zacharias International Ministries en Bellingham, Washington.

Traductora Voluntaria: Maria Teresa Novoa Cárdenas

 

 

(1) cf. Mateo 28:2; Marcos 14:5; Lucas 24:4; Juan 20:5.
(2) Josefo, Antiguedades de los Judíos, 4.8.15.
(3) Talmud, Rosh Hashannah 1.8
(4) John Polkinghorne, Exploring Reality: The Intertwining of Science and Religion (New Haven: Yale University Press, 2005), 86-87.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *