La muerte está muerta, Cristo ha vencido

Por Sam Allberry*

Steven Spielberg es mi director de cine favorito. E.T., Los cazadores del arca perdida, y Tiburón forman una trilogía de películas perfectas. Los sueños y temores de mi infancia se formaron alrededor de esas películas. Pero a pesar de ser tan brillante, el director no puede hacer finales. Con frecuencia, los finales de sus películas terminan siendo demasiado resueltos, con situaciones entrelazadas de una manera tan cuidadosa y perfecta, que se sienten lejos de la realidad. Algunas veces demasiado emotivos, los tres finales más sentimentales son Sentencia previa, Rescatando al soldado Ryan, e Inteligencia artificial.

Muchos de nosotros vemos la resurrección de Jesús de manera similar: no es solo un final lindo y feliz para la historia del evangelio; es como si después de toda la oscuridad de la traición, el rechazo y la muerte, Spielberg fuera invitado a hacer una magistral  conclusión de la historia, como un verdadero final de película.

Pero la historia de la pascua de resurrección no es simplemente acerca de “qué le pasa” a Jesús después de su muerte. La pascua no termina la historia, sino que la cumple. De hecho, realmente no hay historia sin ella. No es un asunto de cronología, sino de teología   gloriosa y viva. Sin ella no tenemos nada ni somos nada. La resurrección nos salva. El Viernes Santo no está completo sin el Domingo de Resurrección.

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Sin resurrección, no hay salvación

Pablo revela la necesidad de la pascua en cierto modo llamativo, “Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación” (Rom. 4:25).

Él conecta la resurrección con nuestra justificación. No está diciendo que somos medio-salvos por medio de la cruz y medio-salvos por medio de la resurrección. Lo que está diciendo es que estamos perdidos sin la resurrección. Sin resurrección no hay justificación: “Y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus pecados” (1 Cor. 15:17).

Si Jesús está muerto, las deudas de nuestro pecado permanecen sin ser pagadas y permanecemos bajo el dominio del pecado. Si no hubo vida en la Pascua para Jesús, no hay vida nueva para nosotros. La sangre de Jesús nos trae salvación porque él está vivo.

Pero, ¿por qué necesitamos su resurrección para que estas cosas sean una realidad? La historia en la Biblia nos lo enseña. La resurrección de Jesús de entre los muertos es importante porque la muerte en sí misma es importante. Solamente cuando entendemos lo que la muerte significa, vamos a comprender el verdadero significado de la pascua.

El pecado engendra la muerte

La consecuencia del pecado es la muerte. Esto se le dijo a Adán en Génesis 2: si comes del árbol del conocimiento del bien y del mal “ciertamente morirás” (Gen. 2:16-17). Dios es vida, por lo tanto alejarse de Él es fatal. El pecado trae la muerte (Rom. 6:23) y engendra la muerte (Stg. 1:15). La muerte es lo que el pecado elige, lo que el pecado recibe y lo que el pecado merece.

Esto explica por qué tenemos una percepción tan extraña de la muerte. Si nos ponemos a pensar nos damos cuenta que la muerte es una de las cosas más normales en el mundo: es finita y marca el fin de un ciclo.  A pesar de todo, no podemos reconciliarnos con esta realidad. La muerte nunca se siente como una cosa natural. Se siente como algo erróneo. Y por eso ponemos un gran énfasis en vivir como si no fuera a pasar.

Nuestra inquietud con respecto a la muerte nos indica que nosotros sabemos más de lo que nos damos cuenta. La muerte (como el pecado) es algo que no debe pertenecer al mundo. Es algo que no estábamos destinados a experimentar. Pero el pecado nos lleva a la muerte, y por lo tanto la existencia de la muerte comprueba la realidad del pecado.

Caso cerrado

A medida que entendemos el significado de la muerte, podemos empezar a ver el significado de la resurrección. La resurrección de Jesús de entre los muertos no fue una artimaña arbitraria de Dios Padre. No fue simplemente un súper-milagro para demostrar que Él se encuentra aquí y que es más grande que todas las cosas…aunque esto es verdad.

No, la resurrección de Jesús tiene un significado. La resurrección es la prueba de nuestra salvación porque la muerte es la prueba de nuestro pecado. La nueva vida de Jesús nos muestra que el ciclo del pecado y de la muerte finalmente se ha roto. Existe vida para nosotros y el pecado ha sido vencido.

Entonces solamente la resurrección de Jesús – y solo puede ser la resurrección de Jesús – la que nos asegura nuestra salvación. Solo la resurrección nos comprueba que nuestros pecados han sido pagados y que la muerte no es nuestro destino final sino solo una puerta a una existencia sin fin.

La cruz no es “solo el inicio”.  Dios no nos deja a nuestra suerte después, no es que depende de nosotros el continuar procurando nuestra salvación o que la completemos por nosotros mismos.

Por medio de su muerte y resurrección, El Hijo ha cerrado el caso. Al levantarlo de entre los muertos, el Padre Celestial ha resuelto nuestra situación para siempre.

*Sam Allberry es un pastor y escritor con sede en Maidenhead, Reino Unido y un orador mundial de Ravi Zacharias International Ministries. Es editor y escritor en The Gospel Coalition y autor de libros cristianos, entre ellos Why Bother With Church ?, James For You, y el best-seller ¿Is God Anti-Gay?

Traductor voluntario: José Cañas

One Response to “La muerte está muerta, Cristo ha vencido

  • Muy buen análisis, referente a la muerte y resurrección ya que muchos hablan de la muerte de Jesús, poco viven en el poder glorioso de su resurrección!

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