Nada sin amor

*Por Margaret Manning

 

A menudo citado en bodas -celebraciones preeminentes de amor romántico- se lee un poema que exalta la virtud del amor:

El amor es paciente y amable

El amor no es celoso ni jactancioso …

El amor soporta todas las cosas, cree en todas las cosas, espera todas las cosas, el amor nunca termina.

Lo que muchos pueden no darse cuenta es que este es un poema de la pluma del apóstol Pablo. Y aunque este poema se usa para pintar un cuadro de amor joven en las bodas, su intención trasciende el romance de la ocasión y una comprensión bastante limitada de esta virtud.

El amor romántico no estaba en la mente del apóstol cuando escribió este versículo. En cambio, un tremendo conflicto en la incipiente iglesia corintia causó gran dolor a Pablo. Hubo disensiones y peleas sobre todo tipo de problemas en esta comunidad; peleas sobre el liderazgo y la lealtad, sobre los estándares morales, sobre el matrimonio y la soltería, sobre la teología, y ¡peleas tan extremas que se presentaron demandas! (1)

Imagen2

Entonces, después de recordarles a los seguidores corintios de Jesús, que como iglesia representaban su cuerpo, un cuerpo con muchos miembros y dones y funciones únicas, Pablo eleva el amor a la altura de lo que significa ser un ser humano maduro:

Si hablo en lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, me he vuelto un metal ruidoso o un címbalo que resuena. Y si tengo el don de la profecía y conozco todos los misterios y todo el conocimiento; y si tengo toda la fe, para quitar montañas, pero no tengo amor, no soy nada…El amor nunca falla; pero si hay dones de profecía, serán eliminados; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se eliminará … pero ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el más grande de todos es el amor (1era de Corintios 13: 1-3, 8, 13).

A menudo, al examinar varias comunidades en nuestro mundo de hoy, veo el mismo tipo de división y burla, que estaba presente en la comunidad de Corinto. La mayoría de las veces, uno encuentra una guerra de información, argumentación basada en tal libro o en tal reclamo, la autoridad de tal persona o la experiencia de tal otra. Rápidos para criticar y chirriar, ruidosos metales y címbalos resonantes abundan; pero el amor que nunca falla es una ocurrencia rara y fugaz. ¿Cómo puede uno dar sentido a todo esto, particularmente a la luz de la proclamación de Pablo de que sin amor no somos nada?

Tal vez en parte, la razón por la cual hay tan poco amor es que existe el temor de que el amor de alguna manera nos comprometa. Muchos sienten la fuerte necesidad de desvincularse con la forma en que el amor se define comúnmente, y lo aceptan sin reflexionar, como cualquier cosa, como un amor tipo “no pasa nada, yo estoy bien y tú también” fácil, insulso e indefinido como la gelatina. Sin duda, el entendimiento del apóstol Pablo va más allá de esta visión fofa del amor. Después de todo, él pasa la mayoría de su primera carta a los corintios exhortándoles su mal comportamiento en virtud de su falta de amor.

Sin embargo, a veces me preocupa que la reticencia a extender el amor a los demás sin condiciones, oculta un olvido sobre las condiciones de nuestra aceptación por parte de Dios. Pablo escribe a los Romanos: “Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5: 8). Si Dios nos amó mientras aún éramos pecadores, ¿por qué nos cuesta tanto amar a los demás?

En un mundo que percibe a los cristianos como combatientes, hipócritas, argumentadores y críticos, ¿no demostraría madurez reexaminar nuestro miedo a lo que podríamos ser si tomamos en serio las palabras de Pablo sobre el amor?

¿Podría parecerse a la creación de seminarios bíblicos en las cárceles, como se ha hecho en una prisión de máxima seguridad en Angola? ¿Podría ser trabajar con diferentes comunidades cristianas hacia una meta social vital, a pesar de las diferencias denominacionales o los desacuerdos teológicos? ¿Sería acaso un movimiento proactivo para engancharnos con la cultura en lugar de evitarla? ¿Podría ser… ó debería ser, que crezcamos como seres humanos maduros? Pablo continúa:

Cuando era niño, solía hablar como un niño, pensar como un niño, razonar como un niño; cuando me convertí en hombre, eliminé las cosas infantiles. (1era de Corintios 13:11)

Jesús representa la plena estatura y la madurez de la humanidad. Él enseñó que el amor era el resumen de todo lo que había sucedido antes, y el cumplimiento de toda la ley y el mensaje de los profetas: ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo. (2)  Si la mayor de las virtudes es el amor, como afirman Jesús y el apóstol Pablo, ¿Pueden todos los que buscan seguir esta visión, convertirse en una comunidad que busca hacer del amor su principal responsabilidad y objetivo?

Ahora permanezcan en la fe, la esperanza y el amor. estas tres; Pero el mayor de ellos es el amor. (1era de Corintios 13:13)

 *Margaret Manning Shull es un miembro del equipo de conferencistas y escritores del Ministerio Internacional de Ravi Zacharias en Bellingham, Washington.

Traductora Voluntaria: Angela Martinez Seminario
(1) Ver 1 Corintios 1: 10-14; 3: 1-10; 4: 14-21; 5: 1-13; 6: 1-11; 7; 8: 1-4 como ejemplos.
(2) Mateo 22: 34-40; Marcos 12: 28-34.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *