No hay mejor historia

Por Andy Bannister*

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El novelista y filósofo C. S. Lewis dijo una vez algo bastante fascinante. Dijo que la mayoría de las personas, si han aprendido a mirar profundamente en sus propios corazones, se dan cuenta de que quieren, desean, anhelan algo que no se puede tener en este mundo. Enfrentados con el hecho de que el mundo no puede proporcionarlo, no importa cuánta libertad, cuántas posesiones, cuánto sexo tengas, enfrentarás decepción y desilusión.

Y cuando la vida decepciona, puedes hacer una de cuatro cosas: puedes culpar a las cosas que te decepcionaron y tratar de encontrar otras mejores; puedes culparte a ti mismo y darte una paliza; puedes culpar al mundo y volverte cínico; o, dice Lewis, puedes darte cuenta de que solo si orientas el enfoque y la energía de tu vida hacia la esperanza y hacia Dios, alguna vez estarás verdaderamente satisfecho. Él escribió: “Si encuentro en mí un deseo, que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo.”(1)

Lo que necesitamos, sugeriría, es algo que pueda explicar todo esto, de alguna manera. Para que nos ayude a navegar lo que significa ser humano, lo que significa querer o desear verdaderamente el amor o la justicia, o el significado o el propósito. Algo que pueda abordar estos temas hoy, algo que sea relevante, útil y revelador.

Es fascinante que todos estos sean temas que aborda la Biblia. De hecho, la Biblia los aborda más profundamente, más sustancialmente, diría yo, que cualquier otra cosa que jamás vista. ¿No es eso un reclamo asombroso para algo tan antiguo como la Biblia? Bueno, quizás. Pero tal vez también sea el caso de que los seres humanos no hayan cambiado mucho en muchos miles de años. La cultura puede cambiar; podremos ser mejores en distraernos de maneras nuevas e inteligentes, pero las preguntas fundamentales siguen siendo las mismas, a través del tiempo y a pesar de la cultura. ¿Qué significa ser humano? ¿Quién soy?

Entonces, ¿qué tiene que decirnos la Biblia? Cinco cosas. Primero, la Biblia nos dice que los seres humanos fueron diseñados principalmente para las relaciones. Sí, el sexo es bueno. Pero las relaciones son primarias. Estamos construidos, dice la Biblia, para una relación con Dios y una relación entre nosotros. De eso se trata principalmente la vida.

Segundo, la Biblia nos dice que los seres humanos tienen un valor y una dignidad increíbles. La Biblia lo expresa de esta manera: “Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios, él los creó, varón y hembra “(Génesis 1:27). Solo la cosmovisión cristiana te da ese cumplido, diciéndote que Dios te creó a su imagen.

En tercer lugar, la Biblia nos dice que la dignidad que Dios nos otorgó se extiende a la elección. Hay decisiones reales y significativas que hay que tomar, y estas elecciones que hacemos tienen consecuencias. Una consecuencia es que vivimos en un universo moral. Nietzsche estaba equivocado. Hay bondad, hay maldad y cada uno de nosotros se ve afectado y atrapado por ambas.

En cuarto lugar, la Biblia nos dice que existe el amor, y que el amor se define en última instancia por el carácter del Dios que nos creó, un Dios que hace todo lo posible para alcanzarnos.

Y quinto, la Biblia nos dice que hay una gran historia. Y esa gran historia es finalmente, una historia de amor. Una historia de cómo Dios el creador, nos alcanzó a cada uno de nosotros -con todos nuestros complejos y nuestros temores, nuestros deseos y nuestros anhelos- nos alcanzó llegando hasta la muerte, y muerte de cruz, para que podamos reconciliarnos con Él.

La idea de una “gran historia” es curiosa para los oídos posmodernos. La mayoría de nosotros hemos crecido con la idea y nos han enseñado la idea de que ya no existen grandes historias. Mis creencias son mías, mi historia es mía, mi viaje es mío. Pero tal vez, solo tal vez, hemos estado engañados.

En la película The Matrix, que ahora es un poco vieja pero, sin embargo, es una de las mejores representaciones de nuestro mundo posmoderno que conozco, hay una escena fascinante. El personaje Cypher, que tiene la opción de escapar de la realidad ficticia generada por computadora de Matrix, decide en cambio elegir una vida de placer e ilusión sobre la realidad. Él incluso defiende su elección. “Sabes, sé que este filete no existe. Sé que cuando me lo pongo en la boca, la Matrix le está diciendo a mi cerebro que es jugoso y delicioso … ¿Sabes de lo que me doy cuenta? -Come un pedazo de bistec- “La ignorancia es felicidad” (2)

Quizás algunos de nosotros necesitemos despertar de nuestra ilusión de placer, posesiones, amigos, sexo, drogas -cualquiera que sea nuestra distracción o fantasía- y darnos cuenta de que la realidad es muchísimo más, muchísimo más grande que eso. ¿Es la Biblia represiva? Ciertamente puede parecer así a los ojos posmodernos, pero tal vez nuestros ojos estén un poco hastiados. ¿La Biblia está desactualizada? No. En todo caso, nunca ha sido más relevante. Como lo expresó Bono de U2: “El objetivo es el alma”. Y si eso es cierto, no podemos tener una mejor historia de guía que la Biblia. Una historia que, si la seguimos, puede llevarnos a casa con el Dios que nos creó, nos ama y puede satisfacer todas nuestras necesidades: significado, propósito e identidad.

 

* Andy Bannister, PhD, es un orador adjunto de los Ravi Zacharias International Ministries en el Reino Unido.
(1) C.S. Lewis, Mere Christianity (Londres: HarperCollins, 1952), 136.
(2) Citado en John Gray, Heresies (Londres: Granta, 2004), 52-55.

 

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