¿Por Qué A Dios Le Importa Con Quién Me Acuesto?

Por Sam Alberry

 

Los cristianos parecen a menudo anticuados, restrictivos, y prejuiciosos cuando se trata de sexo antes del matrimonio, homosexualidad, identidad de género, o derechos transgéneros. En su nuevo libro, Sam Allberry presenta el buen diseño de Dios para la expresión de la sexualidad humana.

Este artículo es un extracto de la introducción en el nuevo libro de Sam Allberry, “Why Does God Care Who I Sleep With?” (“¿Por qué a Dios le importa con Quién Duermo?”). Haz clic aquí para pre-oredenar el libro y continuar leyendo sobre el tema.

 

Fue probablemente el momento más extraño de mi vida…

Estaba enseñando inglés en Tailandia central y había sido invitado para contribuir en un día de entrenamiento regional para profesores de inglés de secundaria. Como hablante nativo de inglés, estaba allí para ayudar con cosas como pronunciación e inglés conversacional. O eso pensé.

El primer indicio que este día no iba a ir como yo lo había esperado fue cuando me invitaron a la tarima al inicio del día. Después, de ser presentado, dijeron que íbamos a abrir el día cantando la canción escogida como el tema para el día. O mejor aún, su hablante nativo de inglés iba a hacerlo.

La mala noticia: yo verdaderamente no puedo cantar, no en frente de personas. La buena noticia: la canción era en inglés. La otra mala noticia: el sistema de karaoke que usaban. Era bastante extraño que fuera un sábado por la mañana temprano, que estuviera en medio de un país muy desconocido, que hubiera aceptado venir y hacer esto como un favor de último minuto para mis anfitriones tailandeses, y que estuviera ahora a punto de cantar solo a varios cientos de profesores.

La canción era I Just Called To Say I love You de Stevie Wonder – Verdaderamente una gran canción, pero no necesariamente lo que se asocia con enseñar el idioma de Shakespeare. En ese punto ya me encontraba mucho más allá de mi zona de confort, pero esa no era la peor parte. El fondo del karaoke era bastante obsceno – una serie de cuerpos retorciéndose en varios estados de desnudez. De algún modo tenía que seguir las palabras al tiempo que ignoraba las imágenes que incongruentemente acompañaban la pista como también tratar de no ponerme del color de la remolacha mientras lo hacía.

Todo esto es para decir que es imposible evitar el tema del sexo. Si aparece en un escenario tan inofensivo como en el que estaba aquella mañana en Tailandia, hay muy poca esperanza de alejarse de él en cualquier área de la vida. Pues, si soy honesto, después de repetir mi experiencia de karaoke en aquella mañana, escribir un libro acerca de sexo es posiblemente lo más extraño que puedo imaginarme hacer. Pero, como siempre digo, es imposible evitarlo – porque significa demasiado para cada uno de nosotros.

En los últimos años he estado trabajando en una organización internacional que se especializa es responder las preguntas más urgentes que la gente tiene acerca de la fe cristiana (RZIM). Otros libros de esta serie les darán una imagen general de cómo son algunas de estas preguntas, pero invariablemente en las primeras preguntas siempre se relacionan con lo que los cristianos creen acerca del sexo.

Foto de Daria Shevtsova de Pexels

No es difícil descubrir porqué. Sabemos que nuestra sexualidad, sexo y las relaciones que formamos son parte de la vida y eso realmente importa. No es inconsecuente. Estoy muy consciente que cada uno de nosotros tiene un rango de emociones poderosas que salen a la luz a medida que hablamos, pensamos y reaccionamos ante el sexo y sexualidad en nuestras vidas y culturas. Tenemos recuerdos (buenos y malos) que dan forma a cómo pensamos y nos comportamos. Algunos de nosotros tendremos recuerdos dolorosos y experiencias que continúan acechándonos. Algunos de nosotros buscaremos sin descanso algún tipo de satisfacción más profunda que la que estamos experimentando. Algunos de nosotros estaremos confundidos por varias cosas que hemos experimentado. También, algunos de nosotros estaremos perfectamente felices con nuestra vida sexual como es, y puede que nos preguntemos por qué tanto alboroto.

Y lo que eso significa es que este puede ser un libro difícil de leer para ti. Así seas cristiano o no lo seas, puede que a veces te encuentres deseando gruñir con desagrado o lanzar el libro hacia otro lugar – porque lo que estoy sugiriendo entra en conflicto con tus perspectivas y experiencia. Pero, más allá de ceder a tu instinto de lanzar este libro lejos de ti, puedo sugerirte considerar cuidadosamente, y tan objetivamente como puedas, a medida que trato de explicar por qué pienso que el sexo importa tanto para todos nosotros. Escribo esto como alguien que es soltero y espera mantenerse así a futuro. Como cristiano eso significa que estoy comprometido a ser célibe – a no tener relaciones sexuales a menos que sea con alguien con quien yo esté casado. Este asunto me importa a mí, tanto como a todos nosotros.

 

PELIGROSO

Hay desafíos significativos para los cristianos en discusiones acerca del sexo. Más y más, la libertad sexual es considerada como uno de los mayores bienes en la sociedad occidental. Mucho ha cambiado aproximadamente en una década. Hace solamente quince años, los cristianos como yo, que seguimos las enseñanzas de la biblia, hubieran sido vistos como anticuados por mantener la comprensión tradicional cristiana de que el sexo es exclusivamente para el matrimonio. Pero ahora, cada vez más, se nos considera peligrosos para la sociedad. Nuestras perspectivas acerca del sexo se han vuelto así de significantes. Con quién dormimos es visto como un derecho humano supremo. Todo lo que parezca constreñir nuestra decisión en esta área es de algún modo visto como una amenaza existencial.

Por ende, la afirmación cristiana de que el sexo es para un contexto muy particular es mucho más una ofensa que una pequeña curiosidad. ¿Por qué le importa a Dios con Quién  Me Acuesto? es quizás menos una pregunta y más una refrescante objeción que no requiere en realidad una respuesta. Pero, aun así existe una respuesta. Los cristianos siguen creyendo lo que creemos sobre el sexo, y es una creencia que no va a desaparecer, por más ridiculizada que sea en la actualidad. Pues es una creencia por la cual hay razones convincentes. Me encantaría que comprendieras estas razones y las sopesaras antes de decidir qué hacer con ellas.

A Dios le importa con quién duermes porque él se preocupa profundamente por las personas que confluyen. Se preocupa, porque el sexo fue su idea y no la nuestra. Él se preocupa porque usar equivocadamente el sexo puede causar profundas heridas y daños. Él se preocupa porque nos considera dignos de su cuidado. De hecho, ese cuidado no es sólo visto en decirnos cómo debemos usar el sexo sino también en cómo él nos entrega su perdón y sanidad cuando estropeamos esta área.

Unas pocas palabras acerca del título: sí, ¿por qué a Dios le importa con quién duermo? es gramaticalmente más correcto, pero es torpe, y realmente pienso que Dios (y nosotros) tenemos cosas más grandes por las cuales preocuparnos. Empieza el libro y verás a qué me refiero.

 

*Traductor Voluntario: Carlos Celis

 


Sam Allberry es un orador de Ravi Zacharias International Ministries. Sam habla y escribe ampliamente sobre temas de sexualidad e identidad. También, ministra como maestro bíblico y pastor, y es autor de varios libros.

 

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