Amor no Buscado

Por Ravi Zacharias

 

A la luz del  anuncio sobre el deceso de nuestro querido fundador, compartiremos algunos de nuestros ensayos escritos por Ravi Zacharias a lo largo de los años. Gracias por compartir sus propias historias, testimonios, reflexiones y cartas. Tanto la familia de Ravi como el equipo global de RZIM se han visto muy alentados por la gran cantidad de soporte que han recibido durante este difícil momento.

 

 

¿Cómo sabes que Dios existe? ¿Cómo sabes que Dios te ama? ¿Cómo sabes que Dios está presente en vez de ausente? Estas preguntas, que están en los corazones de muchos, tienen respuestas tan reales como los momentos más significativos de tu vida.

 

A medida que envejezco, parece  que me hallo más propenso a sentirme nostálgico. Muchos de nosotros hacemos esto, instintivamente, aferrándonos a recuerdos pasados, quizás mirando hacia atrás con la esperanza de ver un propósito para nuestras vidas. Cada vez que viajo a la India, me propongo volver a visitar una y otra vez esos lugares que marcaron mi vida. Al recordar estos momentos, pasados ​​pero no olvidados, escucho la tierna voz del Dios del presente. Y Dios dice:

 

“Yo estuve ahí. Cuando estabas en tu cama contemplando el suicidio, yo estaba ahí. Cuando tenías solo nueve años y tu abuela murió, dispuse que su lápida tuviera el mismo versículo que te llevaría a la conversión. Yo estuve ahí. Yo estuve ahí. Yo estuve ahí.”

 

Es, a menudo, en estos momentos desgarradores de la vida —el divorcio de sus padres, el nacimiento de tu hijo, la muerte de un ser querido— donde Dios deja una marca definitoria. Hay una razón por la que recuerdas esos momentos tan vívidamente. Tenemos la opción de escuchar o ignorar; pero independientemente, la voz de Dios grita en nuestros recuerdos: “Yo estuve ahí.” Dios ha estado en nuestro pasado. Dios está hoy aquí. Dios estará allí en nuestro futuro. Tenemos esta promesa asegurada en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.

 

Henry Ossawa Tanner, Jesús aprendiendo a leer, óleo sobre lienzo, 1914.

 

Dios existe, como lo expresó tan bien C.S. Lewis, en el «eterno ahora». Y, el salmista, siempre escribiendo con los pies plantados en el presente, pero con los brazos extendidos hacia lo eterno, explica bellamente: «Tú eres Dios, desde la eternidad y hasta la eternidad, el mismo.» Si bien mirar hacia atrás en retrospectiva es, a menudo, el medio de Dios para revelarnos tiernamente que sí estaba ahí con nosotros a lo largo del tiempo; podemos sin embargo, sentirnos consolados aun en medio de los peligros del momento. Porque a medida que recordamos estos momentos que marcaron nuestras vidas, nuestra pena es sostenida por el hermoso misterio de aquel que lloró con un amigo, alguien que respondió a la pregunta «¿Dónde estabas?» con lágrimas propias. Junto a la tumba de Lázaro, Jesús le ofreció a María un vislumbro del presente amor de Dios, aunque sabía de un futuro aún mayor, tanto para María como para Lázaro. Cristo es la promesa viva de Dios: “Yo estaba ahí en ese momento. Yo estoy contigo ahora. Y te amo. Te amo.”

 

William Shakespeare razonó una vez: «El amor buscado es bueno, pero el amor dado no buscado es mejor». ¿Cómo sabes que Dios te ama? Mientras tú y yo todavía estábamos vagando sin rumbo, Cristo estaba yendo a nuestro encuentro, persiguiéndonos, incluso a través de la cruz: Amor en carne humana que busca al perdido . Este es el sacrificio que resalta como la marca mas importante de todos los tiempos.

 

Ravi Zacharias
Ravi Zacharias

Pasó los últimos 48 años elogiando la fe cristiana y abordando con elocuencia y gracia las grandes cuestiones existenciales de la vida: origen, significado, moralidad y destino.

Traducción Voluntaria por Sol Acuña