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Contemplad al Cordero – RZIM Latam

Contemplad al Cordero

Por Amy Orr-Ewing*

 

¿A dónde estás mirando? ¿Dónde están las anclas de tu vida? Imagino que para muchos de nosotros estas preguntas son más que retoricas o filosóficas; son realmente sinceras.

Recientemente me impactó este anuncio en el Evangelio de Juan: «Al día siguiente Juan Bautista vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: “¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (Juan 1:29).

Juan dice, «Aquí tienen al Cordero de Dios.» La pregunta está planteada, ¿a dónde estás mirando? Juan enfáticamente direcciona nuestra atención: «Miren a Jesús». De hecho, hace esta declaración quince veces en su evangelio. Esta palabra es traducida en la Versión King James como “Contemplad”. Quince veces él exhorta a sus lectores a que vean a Jesús. ¿Lo contemplarás? Esto es asombroso. Esto es increíble. Miren a Jesús.

Mi compositor de himnos favorito es Charles Wesley y uno de mis himnos favoritos, compuesto por él, se llama «¡Jesús! El Nombre Sobre Todo Nombre». En la estrofa final de su himno dice:

Sería feliz, si con mi último aliento

Pudiera yo tan solo decir su nombre,

Predicar sobre Él y clamar en mi muerte,

“Contemplad, contemplad al Cordero”

La narración de la muerte del apóstol Juan, nos relata que esto es exactamente lo que pasó. Mientras Juan yacía ahí, agonizando, murmuró estas palabras, «Contemplad al Cordero», y después exhaló su último aliento. Juan nos está diciendo que veamos a Jesús, para nuestra esperanza, para nuestra provisión, para nuestras vidas mismas.

Juan también, en su evangelio, nos invita a contemplar a Jesús a través del lente de siete señales o milagros. Esto quiere decir que deliberadamente elige siete de los muchos milagros que Jesús realizó para darnos una perspectiva particular de quien es Jesús. El cuarto milagro que registra es la alimentación de los cinco mil. Jesús mismo contempla a la multitud, mira atentamente a su necesidad y responde con compasión y provisión. Nos encontramos con un milagro espectacular: Jesús multiplica cinco panes y dos peces para alimentar a cinco mil personas. Luego Juan nos dice, «Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos, ‘Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.’ Así lo hicieron, y con los pedazos de los cinco panes de cebada que les sobraron a los que habían comido, llenaron doce canastas.» (6:12-13) ¡Qué imagen de increíble abundancia! El Hijo de Dios, demostrando la abundancia de Dios a un pueblo hambriento.

Tal vez, mientras ves a nuestro mundo el día de hoy te preguntas si Dios aún sigue trabajando de la misma manera. Quiero animarte a que creas que Dios sí lo está haciendo, ya que he visto esta provisión tanto en mi trabajo como en mi ministerio. Habiendo estado involucrada en el contrabando de Biblias en China, me intrigaba saber de un hombre llamado Chris, que había salido del Reino Unido para hacer lo mismo. Cada tres segundos alguien en China se vuelve cristiano, pero hay una verdadera falta de la Palabra de Dios ahí. Esto es lo que le pasó a Chris: él y su equipo estaban en el punto de recojo en China, donde se tenían que ver con su contacto, quien pronunciaría una contraseña, y ellos les entregarían sus Biblias. Llegaron con solo unos minutos para estar ahí, pero el contacto no apareció. Sabiendo que estaban siendo observados, el equipo empezó a caminar hacia el límite de la ciudad como si se estuvieran yendo. Con calor y cansados, se detuvieron en un parque cercano para beber un poco de agua, descansar y orar. Era difícil entender por qué, después de todas las dificultades por las cuales Dios los había hecho pasar, algo hubiera salido tan mal. Ellos habían buscado a Dios por provisión y dirección, y aun así su misión había fallado, aparentemente.

 

Matthias Grünewald, Isenheim altarpiece detail, 1512-1516, Musée Unterlinden, Colmar.

 

Pronto el equipo se dio cuenta de tres hombres sucios y andrajosos bajo un árbol detrás de ellos. Chris sintió al Señor guiándolo a ir allá con un poco de agua. Cuando él la ofreció, uno de los hombres dijo, de repente, la contraseña en un Ingles muy claro. El resto del equipo se apresuró asombrado, y lograron armar la historia de aquellos hombres con el poco chino que sabían. Hace dos años atrás, Dios les había dado una palabra a estos hombres en uno de sus servicios, indicándoles que debían planear este viaje. Dios los guiaría a este parque, en esta fecha y tendría Biblias listas para ellos, que serían traídas de muy lejos por hombres blancos. Debido a que todos eran granjeros pobres, les había tomado bastante tiempo ahorrar el dinero para la comida y zapatos para el viaje. Estos hombres habían caminado por dos meses y medio, mayormente de noche para evitar ser arrestados. Viniendo de la zona más alejada al norte de China, cerca de Mongolia, habían escalado una cordillera de montañas cubiertas de nieve, viajado por el desierto, y cruzado varios ríos sin una brújula o algún conocimiento del país. Todo lo que podían explicar era que Dios les había mostrado a donde ir.

¿Cómo sabían la contraseña? ¿Cómo pudieron decirla en inglés cuando no sabían inglés? ¿Cómo sobrevivieron al calor y la nieve sin ropa protectora? Solo podía ser Dios.

Cuando los hombres vieron las Biblias, lloraron y alabaron al Señor por bastante tiempo. Habían traído bolsas de ropa para llevar las Biblias a casa, y dentro de cada una había una sandía pequeña que habían cargado todas esas millas como una muestra de gratitud. A pesar de haber estado sin comida por varios días, no comieron ni una sola sandía. El equipo intercambió sus ropas con ellos y Chris explicó que fue todo un honor ponerse esos harapos sucios. Los zapatos estaban completamente deshechos pero el equipo eligió ir descalzo y darles sus propios zapatos. Se derramaron muchas lágrimas  mientras el equipo oraba por aquellos hombres y los enviaba de vuelta a casa con comida y dinero para su viaje.

Jesús es el Dios de abundancia. Él es el único en quien esta abundancia, esta provisión, puede ser encontrada. Mírenlo, contémplenlo y serán sorprendidos.

 

Amy Orr-Ewing es Directora EMEA para Ministerios Internacionales Ravi Zacharias, y Directora del Centro de Apologética Cristiana en Oxford, Inglaterra.

Traductor voluntario: Jacinto Cristóbal