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El Libro de la Vida en Imágenes – RZIM Latam

El Libro de la Vida en Imágenes

A la luz del reciente anuncio sobre el deceso de nuestro querido fundador, compartiremos algunos de nuestros ensayos escritos por Ravi Zacharias a lo largo de los años. Gracias por compartir sus propias historias, testimonios, reflexiones y cartas. Tanto la Familia de Ravi como el equipo global de RZIM se han visto muy alentados por la gran cantidad de soporte que han recibido durante este difícil momento.

 

 

Hace algún tiempo tuve el privilegio de dar una conferencia en la Universidad Johns Hopkins sobre el tema «¿Qué significa ser humano?» (1) Antes de mi discurso, Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano y genetista codescubridor del mapa del ADN, presentó su discurso. Habló de la inteligibilidad y la maravilla del libro de la vida, lleno de más de tres mil millones de bits de información. De una manera extraña, se convirtió tanto en el sujeto y el objeto de su estudio, tanto en el diseñador como en el diseño de su investigación. Pensamientos extraordinarios pululaban dentro de mí mente mientras escuchaba, concentrándome y desconcentrándome por momentos del discurso para reflexionar sobre la maravilla de todo aquello.

 

En su última diapositiva, mostró dos imágenes una al lado de la otra. A la izquierda aparecía una magnífica foto del rosetón de mosaico de vidrio de la Catedral de Yorkminster en Yorkshire, Inglaterra; su simetría irradiada desde el centro, sus espectaculares colores y patrones geométricos —claramente una obra de arte diseñada con ese propósito por un artista talentoso—. Su pura e impactante belleza estimulaba la mente. En el lado derecho de la pantalla aparecía una lámina que mostraba una sección transversal de una cadena de ADN humano. La imagen hacía más que quitarte el aliento; era deslumbrante en su sentido más profundo; no era solo hermosa, sino abrumadora. Y casi imitaba el patrón del rosetón en Yorkminster. Lo intrincado del diseño del ADN, que señalaba al Ser Trascendente, sorprendió a quienes son ellos mismos el diseño y fueron creados parcialmente transcendentes mediante diseño. Nos vemos a nosotros mismos solo parcialmente, pero a través de los ojos de nuestro Creador, vemos nuestra trascendencia. Al mirar a nuestro propio ADN, el sujeto y el objeto se unieron.

 

La audiencia quedó sin aliento ante la vista, porque se vio a sí misma. El diseño, el color y su esplendor dejaron a todos sin palabras, a pesar de que es éste mismo diseño el que nos hace capaces de hablar. Debido a este diseño podemos pensar de manera profunda, pero nos sentimos paralizados por este pensamiento y no pudimos ir más allá. Debido a ese diseño, quedamos atrapados en lo temporal, pero fuimos levantados momentáneamente a lo eterno. Debido a ese diseño somos capaces de amor y de encanto, pero de repente pudimos ver el encanto y la hermosura de quienes somos.

 

Rosetón de Mosaico de la Catedral de Yorkminster en Yorkshire, Inglaterra.

 

Podemos trazar un mapa del genoma humano y en él ver la evidencia de un gran Cartógrafo. Podemos planear y ahora ver al gran Arquitecto. Podemos cantar y ver la poesía en la materia. Podemos especular y ver las complejidades del propósito. Vivimos, viendo el plan maestro de la vida. Y morimos, pero podemos mirar a través del ojo de la cerradura de la vida.

 

Ese día en Johns Hopkins vimos el arte de Aquel que nos hizo para sí mismo, y cuando captamos su esplendor, encontramos que la mayor alegría de todas es la verdad de que cada hilo importa y contribuye a la ornamentación de la novia de Aquel que se hizo carne por nosotros y habitó entre nosotros.

 

El día en que cada persona se acepte, voluntariamente, a sí misma por lo que es y reconozca la singularidad del proceso con el que Dios nos encuadra marca el comienzo de un viaje para ver la mano de obra de Dios en cada vida. Tratar de imitar los logros de alguien más es una cosa. Tratar de ser alguien más en una capacidad diferente a la que uno es no es saludable y produce deseos insaciables. No todo el mundo es un Bach o un Einstein. Pero hay esplendor en lo ordinario. La madre que hizo el salvavidas es digna de reconocimiento igual que Bach. Su labor de amor es tan única como descubrir E=MC2, la famosa fórmula de Einstein. Es por eso que el verse a sí mismo a través del gran diseño de Dios es esencial para completar el cuadro de toda la creación. Debemos tener un saludable respeto por nuestra individualidad, pero también mantener una sabia distancia de ella. La tenemos ahora, pero no es como seremos. C.S. Lewis, a su brillante manera, nos recuerda:

 

La mayor parte de la estructura psicológica de un hombre se debe probablemente a su cuerpo: cuando su cuerpo muera todo eso se desprenderá de él, y el hombre central auténtico, aquello que eligió, el mejor o el peor partido que sacó de ese material, se quedará desnudo. Toda clase de cosas buenas que creíamos eran nuestras, pero que en realidad se debían a una buena digestión, se desprenderán de nosotros, y toda clase de cosas malas que se debían a los complejos o a la mala salud de los demás se desprenderán de ellos. Y entonces, por primerísima vez, veremos a todos tal como son. Y habrá sorpresas 

 

Mi suegro hizo algo completamente inolvidable en los últimos días de su vida. Mientras la fuerza abandonaba su cuerpo y ya no podía comunicarse con sus seres queridos, abrió de repente los ojos y dijo dos veces, en voz baja y claramente:­ —¡Asombroso! ¡Es simplemente asombroso!—. Unas horas más tarde, se volvió a agitar, extendió sus delgados brazos a su esposa de sesenta y dos años, y le dijo: —¡Te amo!— luego dejó caer su cabeza sobre la almohada. Esas fueron sus últimas palabras. En 24 horas se había ido. Ese fue el final.

 

Sin embargo, ¿no habrá sido el comienzo? Cuando conocemos al gran Tejedor, sabemos que no es ni una cosa ni la otra. Son solo unos puntos suspensivos en el  diseño que mi suegro pronto vería y disfrutaría para siempre.

 

Aceptar y celebrar el hilo de tu propia personalidad es el primer vistazo del diseño del Gran Tejedor en tu vida. No eres un número. Él te conoce por tu nombre. Cada etapa del proceso puede no parecer pintoresca, pero cada detalle se enfocará y poseerá sera hermoso a su manera.

 

Ravi Zacharias
Ravi Zacharias

Ravi Zacharias pasó los últimos 48 años elogiando la fe cristiana y abordando con elocuencia y gracia las grandes cuestiones existenciales de la vida: origen, significado, moralidad y destino.

 

 

 

(1) Este ensayo es un extracto de la obra de Ravi Zacharias, El Gran Tejedor (The Grand Weaver). Grand Rapids: Zondervan, 2007, págs. 31-35.

(2) C. S. Lewis, Mere Christianity (Nueva York: HarperCollins, 2014), pág. 106

 

Traduccion Voluntaria por Gabriela Benites.