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El secreto de la Paternidad – RZIM Latam

El secreto de la Paternidad

Dale Jensen es un cazatalentos corporativo de alto vuelo. Trajes caros, comisiones multimillonarias y una competencia despiadada son parte de la vida cotidiana. En medio de su carrera sin fin, el hijo de Dale, Ryan, se siente abandonado.  Esto lo podemos ver en la película «Un hombre de familia» protagonizada por Gerard Butler. Finalmente, Ryan es diagnosticado con una enfermedad mortal. En su cama de hospital, Ryan dice que todo lo que quería era pasar tiempo con su papa. Ryan le dice a su padre que todas las noches al acostarse, escuchaba el crujido del escalón superior de su casa. Si lo hacía, significaba que papá estaba en casa y entraba a dar las buenas noches. Con demasiada frecuencia, el «crujido» nunca llegaba, y Ryan se quedaba dormido sin darle las buenas noches a su padre. Su padre no era confiable.

El anhelo de Ryan por una relación cercana con su padre vive dentro de todos nosotros. El mito de la independencia no se ha perdido una generación. Asociamos la independencia con fuerza, resistencia y autosuficiencia. Sin embargo, el caos que ha reinado en todo el mundo en el año 2020 nos ha dado una pausa para reflexionar. Una pandemia que cambia el mundo. Protestas globales en medio de tensiones raciales. El espectro de la incertidumbre económica. Cuando lo impensable sucede una y otra vez, tal vez sea hora de repensar nuestras presunciones.

El 20 de junio es el Día Mundial de los Refugiados, en el que honramos el valor y la fuerza de las familias que se ven obligadas a huir de su patria. Para mí, los paralelismos con la paternidad son inmensos. Hace 36 años, mi padre y yo estábamos acurrucados en un baño en el sur de Colombo, Sri Lanka. Tratando de derribar la puerta había un grupo de paramilitares que querían matarnos. Yo tenía un año. Era vulnerable. Estaba indefenso. Era completamente dependiente.

Cuando miro hacia atrás en esa historia, empiezo a entender el secreto de la paternidad. Ese día en ese baño, estaba en las manos de mis dos padres. Mi padre terrenal y mi padre celestial. Mi madre, mi padre y yo sobrevivimos. Era completamente dependiente, pero dependía de las personas adecuadas.

Pensé que la paternidad era cuestión de tener el control, de liderazgo, y de proveer estabilidad a tu familia. Me equivoqué. La paternidad comienza con ser confiable.

Mi difunto mentor, amigo y padre espiritual Ravi Zacharias escribió que la paternidad se ejemplifica mejor al comprender que el «deber paterno es la dama del amor y el honor». Es hacer lo que es correcto en vez de lo que es conveniente.» En un mundo en el que la conveniencia es el rey y nuestros sentimientos son su doncella, tomemos este día para volver a comprometernos con el sagrado llamado del deber, el amor y el honor.

Ravi tenía razón. La paternidad no se trata de tener el control. Se trata de cumplir con nuestro deber a través del amor sacrificial manifestado a través de la relación.

Lejos de proporcionar control y estabilidad, la paternidad es entregarnos, darnos en amor sacrificial en medio de la inestabilidad.

En otra de mis películas favoritas, pero no muy aclamadas, Luna de miel en familia, el gran filósofo Adam Sandler declara: «Tienes que estar ahí para con tus hijos. Debería ser aburrido lo fiables que son tus padres». No podría estar más de acuerdo con él.

Sin embargo, incluso con el corazón correcto, los padres terrenales estamos necesariamente limitados por nuestra humanidad. Mi Appa (papá) ha sido padre por 37 años. Yo he sido padre sólo por tres. Sin embargo, en nuestros 40 años de paternidad combinada, la lección más importante que hemos aprendido es que necesitamos ir más allá de nosotros mismos para descubrir y experimentar la belleza de la paternidad definitiva. El corazón de la verdadera paternidad descansa en el eternamente confiable corazón de Dios.

Volviendo a la película Un hombre de familia, el pequeño Ryan se recupera, Dale deja su trabajo, y su relación se restablece. Dale finalmente acierta en sus prioridades. Irónicamente, para ti y para mí no es nuestro Padre Celestial el que tiene que arreglar sus prioridades, sino nosotros. ¿Estamos haciendo tiempo para Él?  En la línea más poderosa de la película, Ryan le dice a su padre que la razón por la que sabía que el «crujido» del escalón significaba que papá estaba en casa era porque su padre era el único de la familia lo suficientemente pesado para hacer que el escalón «crujiera». En medio del caos al que nos enfrentamos hoy, sólo hay un Padre que puede hacer crujir nuestro escalón. En la Biblia, la palabra para la «gloria» de Dios puede ser traducida como «peso». Mientras estamos acostados en nuestras camas, esperamos que alguien o algo nos tranquilice en medio de la incertidumbre. Sólo hay una persona que puede hacer eso. Dios mismo, tu Padre celestial. Si no lo has alcanzado, escucha atentamente el crujido del escalón. Él te ama, viene por ti, y es eternamente confiable.

 

Max Jeganathab
Max Jeganathab

Siendo el Director Regional de RZIM Asia Pacífico, Max es un apasionado del poder del evangelio de Jesucristo para transformar vidas. Sus intereses de investigación se relacionan con las relaciones entre la fe, la política, la política pública, la economía y el razonamiento moral.

Traducido por Pedro Gismondi