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En todo momento – RZIM Latam

En todo momento

 

En las semanas previas a su muerte, Ravi compartió las siguientes palabras: una reflexión sobre su lucha contra el cáncer y un recordatorio de que la Biblia nos asegura que en todo momento Dios está con nosotros. Él es nuestro consolador; Él es nuestro sanador. Él es nuestro médico; Él es nuestro proveedor. Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Si quieres compartir cómo Ravi impactó tu vida, puedes hacerlo a través de RZIM Connect o usando #ThankYouRavi en las redes sociales. En lugar de flores, la familia pide que se hagan donaciones RZIM para continuar con la tarea que Ravi inició.

 

 

Como he compartido anteriormente con ustedes, durante mi reciente cirugía de espalda, el cirujano vio algo que le preocupaba, fue lo suficiente como para hacer una biopsia y la biopsia reveló que yo tenía cáncer.

 

Nuestros médicos en Atlanta estaban preocupados de que no pudiera empezar el tratamiento hasta que sanara completamente de la cirugía de espalda. Sin embargo, desde entonces hemos podido consultar con los médicos del renombrado MD Anderson Cancer Center en Houston, Texas. Verdaderamente, Dios hizo un milagro al traerme aquí, literalmente justo uno o dos días antes de que tuvieran que cerrar el tratamiento de cualquier paciente fuera de Texas. Mi doctor, un especialista en Sarcoma, se siente confiado en comenzar un régimen de quimioterapia y ya lo hemos comenzado. Ya que este tratamiento coincide con la pandemia de COVID-19, me quedaré aquí en Houston durante los próximos meses hasta que termine la quimioterapia. Estoy muy agradecido de que mi esposa, Margie, y mi hija Naomi puedan estar aquí conmigo. Dios me ha dado el mejor doctor, y espero ver que esta enfermedad se cure gradualmente.

 

La Biblia nos asegura que en todo momento Dios está con nosotros. Él es nuestro consolador; Él es nuestro sanador. Él es nuestro médico; Él es nuestro proveedor. Él sabe lo que es mejor para nosotros. Aunque algunas noches han sido dolorosas, mi corazón ha descansado que todo esto es el plan de Dios. Quiero mejorar, quiero estar bien. Quiero estar en su voluntad y honrarle a Él.

 

Mientras escucho las noticias, he oído a muchos comentaristas y líderes de gobierno decir que estamos viviendo en un tiempo de guerra con un enemigo invisible, esta terrible pandemia que se ha extendido por todo el mundo. Nos enfrentamos a tiempos inciertos, y oro por todos los necesitados.

 

Cuando pienso en la guerra, pienso en mis días en Vietnam, donde había tanta incertidumbre y miedo. Cuando tenía veinticinco años, fui invitado a hablar allí, auspiciado por mi denominación, la Alianza Cristiana y Misionera.

 

Dos historias de Vietnam me recuerdan que en todo momento Dios está con nosotros. En una ocasión, fui llevado de Dalat a Saigón por un misionero llamado George Irwin. En el camino, nuestro carro empezó a chisporrotear y a resoplar y se detuvo. Irónicamente, unos minutos antes la esposa de George, Harriet, nos había dicho a todos en el coche, «Estamos a punto de pasar por la parte más peligrosa del país».

 

Me preguntaba por qué rayos nos estaba diciendo esto ahora. ¿No podía haber esperado a que lo atravesáramos? Sin embargo, allí estábamos, varados en la autopista en la parte más peligrosa del país, tratando de averiguar qué le pasaba a nuestro jeep.

De repente, un coche blanco vino a toda velocidad por la carretera. Intentamos detenerlo para pedir ayuda agitando nuestros pañuelos blancos. El hombre que conducía el coche lo desvió a nuestro alrededor y aumentó su velocidad aún más para evitar detenerse. Pasaron unos minutos, y George intentó de nuevo el encendido y el coche arrancó, para nuestro alivio.

 

Mientras conducíamos un par de millas por la carretera, vimos que el coche blanco había sido emboscado. Los heridos y moribundos estaban a un lado de la carretera, y el Viet Cong huyendo a lo lejos. Habían estado esperando para emboscar al siguiente vehículo que llegara, y eso fue todo. Si nuestro coche no se hubiera averiado, habríamos sido nosotros.

 

Dios tiene un tiempo asignado para todos nosotros. Su protección y seguridad es nuestra hasta que llegue el momento en que sea «la hora de partir».

 

Otra historia de Vietnam probablemente despierta mi confianza en la soberanía de Dios y el poder de su Palabra más que cualquier otra. Cuando estaba ministrando allí, uno de mis intérpretes era Hien Pham, un joven cristiano. En algún momento después de mi partida, Vietnam cayó y Hien fue encarcelado. Sus carceleros trataron de adoctrinarlo contra la fe cristiana y lo restringieron a la propaganda comunista en francés y vietnamita.

 

La propaganda comenzó a pasar factura. «Tal vez» pensó, «me han mentido. Tal vez Dios no existe». Así que Hien determinó que cuando despertara al día siguiente, ya no oraría ni pensaría en su fe.

 

A la mañana siguiente, Hien fue asignado a limpiar las letrinas de la prisión. Allí encontró un trozo de papel de desecho con una aparente escritura inglesa. Lo agarró rápidamente y lo lavó. Más tarde esa noche, asustado y tembloroso, leyó estas palabras de Romanos 8: «Sabemos que en todas las cosas Dios trabaja para el bien de aquellos que le aman. … Porque estoy convencido de que [nada] podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor» (versículos 28 y 38). Hien lloró sabiendo que no había un pasaje más relevante para alguien que estuviera a punto de rendirse ante una falsa doctrina.

 

Mas adelante, Hien escapó del país, de nuevo por la asombrosa mano de Dios. Desde entonces ha compartido su testimonio con muchos, confiado en que «nada puede separarnos del amor de Dios».

 

No tengo ninguna duda de que Dios se detiene y ordena nuestros pasos en su soberana voluntad y gracia. El Jesús que conozco y amo hoy, lo encontré a los 17 años en una cama del hospital al tratar de suicidarme. Llegué a él sin estar seguro del futuro. Permanezco con él seguro de mi destino.

 

Cuando estemos cara a cara con Dios, descubriremos cuántas fueron las catástrofes potenciales de las que nos salvó. Cada dolor y herida es parte de su plan soberano para nosotros. Él es el guardián final de cada crisis. Sólo Él puede ser nuestra protección. En todo momento, Dios está con nosotros.

 

 

 

Margie y la familia Zacharias han pedido que en lugar de flores se hagan donaciones a RZIM para continuar con la misión. El corazón de Ravi era la gente. Su pasión y el trabajo de su vida se centró en ayudar a la gente a entender la belleza del mensaje de salvación del evangelio. Nuestra oración es que, aunque él ya no esté, más gente llegue a conocer la gracia salvadora que se encuentra en Jesús a través del legado de Ravi y el equipo global de los Ministerios Internacionales Ravi Zacharias.

 

Ravi Zacharias
Ravi Zacharias

Ravi Zacharias pasó los últimos 48 años elogiando la fe cristiana y abordando con elocuencia y gracia las grandes cuestiones existenciales de la vida: origen, significado, moralidad y destino.

 

Traducción por Pedro Gismondi.